Nixon no solo fue un maestro, fue un verdadero referente en el arte de la panadería artesanal, su amor por la masa madre y su dedicación a la enseñanza fue una verdadera inspiración, más allá de su talento, recordaremos su calidez humana y la alegría con la que compartía su conocimiento.
Extendemos nuestras más sinceras condolencias a su familia, amigos y a todos los que tuvieron el privilegio de aprender de él.
Gracias, Nixon, por todo... tu legado seguirá vivo.





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